No creo que existan personas buenas o malas. Creo que existen acciones que pueden ser consideradas buenas o malas, dependiendo de la cultura. Y eso lleva a preguntarme, si tengo una opinión que en mi cultura, podría considerarse como mala, o controversial... ¿eso me hace mala persona?, ¿me haría buena persona, en otra cultura?
Hoy una compañera de labores me preguntó -con cierto tono suspicaz- si ya había colaborados con la campaña de la Teletón que se organizó en mi trabajo. "No", le respondí. Y me adelanté a la recelosa pregunta justificándome con una absurda mentira. Y es que, seamos sinceros, no apoyar la Teletón, es pecado capital en Chile. Mientras que mentir es pecado para las deidades, pero no para Chile.
Haberle explicado que estoy en contra de una campaña internacional basada en fomentar el consumo de grandes marcas, aún cuando no necesitemos las cosas, para justificar una ayuda que debería ser altruista y espontánea; que considero que existen muchísimas causas con las cuales uno puede comprometerse y ayudar, y que ninguna de ellas es más o menos importante si las sometemos a comparación, habría desatado el prejuicio al que siempre me veo sometida cuando me atrevo a exponer alguna de mis "raras" ideas.
Similar fue la situación, cuando otra compañera de trabajo, me preguntó si ya había apadrinado a una niña (perteneciente a un hogar con el cual cada año se realiza la misma actividad) para comprarle el regalo que había pedido para navidad. En buen chileno, me hice la loca. Porque en casi el occidente entero, es de una perversidad termenda no "celebrar" la navidad consumiendo, consumiendo, consumiendo. Todo para celebrar el nacimiento de un hombre que supuestamente era de origen humilde y -según sus adoradores- predicaba lo opuesto al materialismo. Lo encuentro de una incongruencia grotesca. Y más encima, debo fomentar esa incoherencia en una mente en formación, como lo es una niña. (Pero qué culpa tiene la niña, pensaría la mayoría. Lo mismo me pregunto, con un trasfondo diferente).
Volviendo a la idea de bondad y maldad, creo que el ser humano es total. Y se mueve constantemente en el espacio de estas cualidades. No creo que alguien que sea infiel, sea mala persona. Hizo algo -que para mucho- puede ser calificado como reprobable, pero es distinto. La línea es muy fina, por eso no acepto como real, el hecho de que una persona pueda estar permanentemente a un sólo lado de ese límite. Es muy poco probable (ojo, no imposible, nada lo es según las matemáticas).