martes, 11 de marzo de 2014

Reflexiones sobre el bien y el mal

25 de noviembre de 2011


No creo que existan personas buenas o malas. Creo que existen acciones que pueden ser consideradas buenas o malas, dependiendo de la cultura. Y eso lleva a preguntarme, si tengo una opinión que en mi cultura, podría considerarse como mala, o controversial... ¿eso me hace mala persona?, ¿me haría buena persona, en otra cultura?
Hoy una compañera de labores me preguntó -con cierto tono suspicaz- si ya había colaborados con la campaña de la Teletón que se organizó en mi trabajo. "No", le respondí. Y me adelanté a la recelosa pregunta justificándome con una absurda mentira. Y es que, seamos sinceros, no apoyar la Teletón, es pecado capital en Chile. Mientras que mentir es pecado para las deidades, pero no para Chile.
Haberle explicado que estoy en contra de una campaña internacional basada en fomentar el consumo de grandes marcas, aún cuando no necesitemos las cosas, para justificar una ayuda que debería ser altruista y espontánea; que considero que existen muchísimas causas con las cuales uno puede comprometerse y ayudar, y que ninguna de ellas es más o menos importante si las sometemos a comparación, habría desatado el prejuicio al que siempre me veo sometida cuando me atrevo a exponer alguna de mis "raras" ideas.
Similar fue la situación, cuando otra compañera de trabajo, me preguntó si ya había apadrinado a una niña (perteneciente a un hogar con el cual cada año se realiza la misma actividad) para comprarle el regalo que había pedido para navidad. En buen chileno, me hice la loca. Porque en casi el occidente entero, es de una perversidad termenda no "celebrar" la navidad consumiendo, consumiendo, consumiendo. Todo para celebrar el nacimiento de un hombre que supuestamente era de origen humilde y -según sus adoradores- predicaba lo opuesto al materialismo. Lo encuentro de una incongruencia grotesca. Y más encima, debo fomentar esa incoherencia en una mente en formación, como lo es una niña. (Pero qué culpa tiene la niña, pensaría la mayoría. Lo mismo me pregunto, con un trasfondo diferente).
Volviendo a la idea de bondad y maldad, creo que el ser humano es total. Y se mueve constantemente en el espacio de estas cualidades. No creo que alguien que sea infiel, sea mala persona. Hizo algo -que para mucho- puede ser calificado como reprobable, pero es distinto. La línea es muy fina, por eso no acepto como real, el hecho de que una persona pueda estar permanentemente a un sólo lado de ese límite. Es muy poco probable (ojo, no imposible, nada lo es según las matemáticas).

martes, 4 de marzo de 2014

Sólo me quedan los sueños

2 de noviembre de 2011


Cuando los tiempos de vuelven difíciles y la vida parece no sonreírme, siempre vuelvo al recuerdo de mis mejores sueños. A unos muy escasos, que tan caprichosamente guardo.
Me aterra pensar que la frágil de mi memoria me llegue a traicionar, tal como ha hecho en numerosas oportunidades con la realidad. Detesto ese momento del día en que abres los ojos tratando de recordar el mundo que habías creado en tu mente, y entre más tratas de armar y armar la última escena para avanzar a la siguiente anterior, menos lo logras. Las imágenes se van desvaneciendo, desmoronando fugazmente, tal como una torre de cubos sin cohesión cediendo frente a la inevitable fuerza de gravedad. Es una sensación muy parecida a la frustración.
A diferencia de lo que pasa cuando despierto, y tan claro como si lo hubiese vivido, recuerdo todo. Aromas, texturas, miradas, voces. Ese momento es fascinantemente adictivo. Me aferro a ese instante cada vez que ocurre, para que me pueda acompañar por el tiempo que mi perezosa memoria lo permita. Es que aquellos momentos nunca vividos, entregan lo indescriptible, aquello que la experiencia en muy escasas oportunidades comparte. Y lo mismo ocurre con los sueños que se tienen despierta. A fin de cuentas, la imaginación no se compara con la ínfima partícula que es a su lado la realidad; no tiene límites de tiempo ni de niveles de conciencia.
Hubo una época en que sentía que sólo tenía mi mente realista para sobrevivir y por temor a perderlos, renuncié a los sueños. Pues bien, vuelvo a ellos, porque de una manera inevitable, siento que, a fin de cuentas, todo nace ahí. En ellos encuentro la fuerza necesaria para seguir, la ingeniosa sabiduría para solucionar y, muchas veces también, la felicidad esquiva.
Sólo me quedan los sueños.

martes, 25 de febrero de 2014

Recuerdos de una noche de invierno

Martes 21 de junio de 2011


No es difícil recordarte. Sólo debo trasladar mi mente al último momento en que sentí mariposas en mi estómago. ¿Qué son esas cosas? Prefiero no buscarle explicación, porque con mi mente biológica, la respuesta se pone fisiológica y ya pierde todo el encanto.
Lo cierto es, que eres el último recuerdo que me entrega esa sensación. ¡Ni siquiera te lo imaginas! ¿Dónde andarás? ¿Estarás sufriendo? ¿Necesitarás cobijo? Eso recuerdo... lo necesitado de cariño que estabas... buscaste mi abrazo toda la noche, hasta que lo conseguiste. Yo pensé que en algún momento te aburrirías de mi indiferente coquetería, eso era lo que yo buscaba. Por terror a involucrarme, era más fácil ignorarte. Pero me dijiste que lo que cuesta obtener se valora más cuando se tiene. En ese preciso instante aparecieron las mariposas. Y por una fracción de tiempo, olvidé todos los prejuicios que la enseñanza de mi madre despechada me dejó.
Pero el beso que buscaste el resto de la noche no lo encontraste. Los muros construídos en todos esos años -fortalecidos por los últimos acontecimientos- impidieron que te entregara lo que con tanto ahínco perseguiste.
Tenemos formas diferentes. Pero en el fondo somos similares. Lo sentí. Y sé que tú también lo sentiste, por esas expresiones que hacías mientras conversábamos y comprobábamos que todo lo entregado a otros, parecía una pérdida de tiempo, comparado con lo que resultaría de nuestra unión.
Pero, ¿sabes?, yo obtuve lo que necesitaba en ese momento. Terapia, te bauticé. Y no me arrepiento de haberte utilizado para mi beneficio. Porque el miedo sigue, pero es diferente. Es un miedo lleno de adrenalina, es esa sensación de que estás a la vuelta de la esquina. No literalmente tú, claro. Eso sería demasiada fortuna.
Estoy lista.
Y sigue siendo terapéutico esto de escribir a nadie dirigiéndome a tí. Como si me fueras a leer.


martes, 18 de febrero de 2014

No vengas

17 de abril de 2010, 15:22


No vengas esta noche... suficiente tengo con tener que recibirte cada vez que se te antoja durante el día, en los momentos menos apropiados. Te lo ruego, déjame la noche, para disfrutarla en tranquilidad. Para recargar energías para el siguiente día, y tener sueños que me permitan escapar de la realidad.
No vengas, porque no eres bienvenido, no te quiero junto a mí. Créeme que si pudiera cerrarte la puerta para que no entraras en mi habitación, lo haría.
Me cansas, me quitas vitalidad... sé que al principio de todo ésto, prácticamente te llamaba, pero ya no es así. Me servías para desahogarme y quitarme la tristeza, pero tu constante presencia ha logrado el efecto contrario a éstas alturas, y trae de vuelta la angustia cuando ya he logrado espantarla.
Eres como esa caída que siempre ocurre cuando una herida ya está sanando, provocando que todo quede expuesto nuevamente y de paso, que la cicatriz sea más grande.
Ve donde seas necesitado, donde ayudes a sanar alguna herida abierta... pero por favor aprende la lección, para que en el futuro no causes a otros el daño que me provocas a mí.
No vengas estas noche.


martes, 11 de febrero de 2014

Confianza rota

7 de abril 2010, 02:29


Quisiera haber sido lo suficientemente valiente para asumir las señales que recibía. Porque estaban ahí, las ví, las sentí, pero las ignoré. Las ignoré porque alguien en quien confiaba ciegamente me enseñó que si no duraban para siempre, no era amor. Y aunque yo no tengo esa percepción del amor, el hecho que se acabara -y siguiendo esa filosofía- significaría que nunca fue amor para dicha persona. Cuando digo ciegamente, me refiero a que le podría confiar mi vida a ésta persona. su traición era para mí algo tan imposible como lo más antinatural que cada uno pueda imaginar.
No sé qué es peor... que te prometan cosas y luego no las cumplan, o creer en esas promesas. Nunca asumo que no están siendo honestos conmigo, y me gusta eso de mí. Me gusta creer. Confiar. Tengo la convicción que si basáramos nuestra cotidianidad en la confianza, éste mundo sería un lugar mucho más soportable para vivir.
El problema es cuando alguien, en quien confiaste todos tus sueños, tus secretos, tus miedos, tus teorías, tus convicciones, quiebra esa confianza. O, -de nuevo- ¿el problema fue confiar? Tal vez debemos dejarnos algo para nosotros. Guardarnos lo que nos hace únicos y mostrar lo que nos hace iguales al resto. Desconfiar. Así nadie llegará a tu ida con la basura de "eres especial" y podemos volvernos todos dispensables. Desechables.
Si... cómo quisiera que fueras desechable para mí.


martes, 4 de febrero de 2014

Declaraciones

04 de abril 2010, 22:37

No sé qué hice mal, en qué fallé. Desconozco si debo sentirme culpable por algo, dejar que me enjuicien.

Yo ví el comienzo del fin antes que todo terminara. Lo sentí pero lo ignoré, me habló y no lo escuché, me miró pero me cegué. Realmente pensé que podía vencer.
¿Acaso era inevitable? ¿Habría sido diferente si hubiera tomado otras decisiones? El tiempo es un recurso precioso, invaluable e irrecuperable como para perderlo en éstas preguntas.
Conocí aromas, entregué tiempo, hice planes, me volví adicta. Y toda adicción trae dependencia.
Por derecho ganado pido lo que me corresponde, lo que es mío. Pero ni eso me queda. Compartí sueños, porque soy una soñadora. Los sueños me los robaron... así es que ahora me mantengo despierta, porque el espíritu no me lo pueden quitar. Pero debo renovarlo... redescubrirlo, porque me dejé en el fondo de un baúl enterrado en alguna parte, e inventé una nueva versión de mí. Lo más doloroso, y que más me pesa ahora... olvidé a quienes estaban a mi lado. Y como el tiempo no perdona, ellos me olvidaron a mí. Olvidé qué me gustaba, qué música solía escuchar, lo mucho que me gustaba la lectura, y lo que era perderme en un universo enteramente mío con la sencillez de una página en blanco y un par de ideas.

Quizás terminó, pero yo no llego hasta aquí.



martes, 28 de enero de 2014

Sueños

(En algún momento de septiembre 2010)

Sueño despierta y dormida,

tengo sueños para compartir
para entregarlos al mundo
y hacerlo un mejor lugar para vivir.

Si un día la pereza me vence

y los sueños aparta de mí
no te olvides, no la dejes
porque pueden ser para tí.

Yo creía que otro mundo era posible

con sólo profundamente desearlo
y con el pasar de los años
me dí cuenta que debía trabajarlos.

No es fácil de entender

si con los ojos lo tratas de ver
pero te puedes dar cuenta
cuando al espíritu dejas prevalecer.

Por eso hoy aquí te digo

que si quieres ser feliz y hacer feliz
no desfallezcas, y de éstas rimas hazte aprendiz.


martes, 21 de enero de 2014

Shock

3 de diciembre de 2008

La desesperanza me invade...

El dolor y el terror se apoderan de todo mi ser, y me pregunto si será mi mente muy limítrofe, que no entiendo estos actos.
Llego a preguntarme algo así -aunque la respuesta sea obvia- porque quedo tan desorientada, que todo mi mundo queda sin valor, cuestionado, desvalorizado y fuera de lugar. Me siento deambulando en un mundo extraño, sombrío y penumbroso, al cual no pertenezco.




Pasan unos minutos, y luego de reflexionar, salen fuerzas dentro mío, para entender porqué estoy aquí, porqué existo.


Y entonces sigo adelante. Con dolor, pero adelante.



martes, 14 de enero de 2014

Ángeles

29 de noviembre del 2008

En un tiempo tan corto alguien te puede llenar el corazón.
Esas son las personas que vale la pena conocer, te entregan tanto sin proponérselo.
Tal vez sea por eso que duela tanto cuando se van.
Por suerte ... no se irán de mí.


Para Ian, Benja y Franchesca.

sábado, 11 de enero de 2014

Memorias de prima

Recuerdo tu mano enlazada con la mía, apretada, entendiendo que ésta relación sería para siempre. Y es que fuimos las primeras nietas del clan Bustos. Eso siempre nos conectará: cuando tú naciste, yo estaba comenzando a existir.
Recuerdo nuestros juegos con los tarros de leche nido. Esos grandotes. Eran nuestra batería, nuestros zancos, nuestra escalera. Pasábamos el día jugando con ellos! No necesitábamos ni de juguetes ostentosos ni aparatos tecnológicos para divertirnos.
No recuerdo la anécdota del lobo, pero mi madre siempre la cuenta, y no puedo omitirla: cuando yo vivía en Santiago y nos visitaste con tu familia, en la noche mi papá roncaba, y en la oscuridad tú despertaste, y le decías a tu mamá "mamá, anda el lobo". Linda.
Recuerdo mis llantos cuando no te dejaban ir a jugar, por estar castigada (quizás qué travesura habías cometido). Pero después de los ruegos de mi abuela y mis pucheros, al final te dejaban. Venías y pasábamos las mejores tardes. Yo quería jugar con las muñecas, pero pronto te aburrías de esos juegos y querías ir a saltar un cerco, subirte a un árbol o jugar a la pelota. Entre mi sedentarismo y mis vestidos, no te acompañaba. Pero te miraba. Y te admiraba. Te encontraba tan valiente!
Recuerdo cuando fuimos a comprar la mayonesa, y ese niño pasó corriendo por mi lado y me la robó. Mientras yo ponía cara de damisela en apuros, tú saliste corriendo tras él. Tuve tanto miedo. Pero tú no, partiste no más, sin pensarlo. Y estoy segura que le diste sus buenos cachuchazos por el susto que me dio.
Recuerdo esos años de lejanía, en lo que supuestamente te habías ido de tu casa, por rebeldía. Yo sabía que no era así mi Chinchita, pero me guardé mi comentarios. Pensaba en tí, dónde estarías, y si habría alguien a tu lado para entregarte cariño. Espero que haya sido así.
Cuando ya volviste a nuestras vidas, no te puedo explicar la alegría que sentí. La familia unida de nuevo. Y con sus altos y bajos desde entonces, aún estás aquí. Deseo que eso no cambie. Y puedo asegurar que no lo hará. Ya hemos pasado tantas cosas, qué nos podría derrumbar? Este amor de primas aguanta lo que sea.
Feliz cumpleaños :)