martes, 4 de febrero de 2014

Declaraciones

04 de abril 2010, 22:37

No sé qué hice mal, en qué fallé. Desconozco si debo sentirme culpable por algo, dejar que me enjuicien.

Yo ví el comienzo del fin antes que todo terminara. Lo sentí pero lo ignoré, me habló y no lo escuché, me miró pero me cegué. Realmente pensé que podía vencer.
¿Acaso era inevitable? ¿Habría sido diferente si hubiera tomado otras decisiones? El tiempo es un recurso precioso, invaluable e irrecuperable como para perderlo en éstas preguntas.
Conocí aromas, entregué tiempo, hice planes, me volví adicta. Y toda adicción trae dependencia.
Por derecho ganado pido lo que me corresponde, lo que es mío. Pero ni eso me queda. Compartí sueños, porque soy una soñadora. Los sueños me los robaron... así es que ahora me mantengo despierta, porque el espíritu no me lo pueden quitar. Pero debo renovarlo... redescubrirlo, porque me dejé en el fondo de un baúl enterrado en alguna parte, e inventé una nueva versión de mí. Lo más doloroso, y que más me pesa ahora... olvidé a quienes estaban a mi lado. Y como el tiempo no perdona, ellos me olvidaron a mí. Olvidé qué me gustaba, qué música solía escuchar, lo mucho que me gustaba la lectura, y lo que era perderme en un universo enteramente mío con la sencillez de una página en blanco y un par de ideas.

Quizás terminó, pero yo no llego hasta aquí.



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