3 de diciembre de 2008
La desesperanza me invade...
El dolor y el terror se apoderan de todo mi ser, y me pregunto si será mi mente muy limítrofe, que no entiendo estos actos.
Llego a preguntarme algo así -aunque la respuesta sea obvia- porque quedo tan desorientada, que todo mi mundo queda sin valor, cuestionado, desvalorizado y fuera de lugar. Me siento deambulando en un mundo extraño, sombrío y penumbroso, al cual no pertenezco.
Pasan unos minutos, y luego de reflexionar, salen fuerzas dentro mío, para entender porqué estoy aquí, porqué existo.
Y entonces sigo adelante. Con dolor, pero adelante.

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